Flechas

Y si las palabras nos atraviesan, dejemos que sean flechas.
Y si el amor ya no es en mismo, dejemos que se vaya.
Y si ya no sos el mismo, dejalo fluir.
Dejalo. Dejalo ser.

Atrapalo solamente para dejarlo ir
Y si no vuelve, será así.
Convertite en un arco templado y flexible y lanzalo lejos.

Con toda tu fuerza. Seguí su camino; ¿Lo encontraste?
Las flechas no vuelven hacia atrás pero caen.
Caen ya sin fuerza para continuar,
o se incrustan en un lugar sin sentido.

Ahí está tu camino,
en seguir la flecha que lanzaste,
recogerla del campo y volverla a lanzar.

Si acaso se ha deteriorado, consigue una nueva.
Lo importante siempre será la libertad que otorga el arco.

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