Compromiso con uno mismo

Me comprometo conmigo mismo a amarme y respetarme. Escucharme en primer lugar y mantener este compromiso conmigo mismo. No voy a volver a hacer nada que no quiera por obligación o porque sea lo que se espera de mí.

A partir de ahora, diré que sí cuando pienso que sí y que no cuando piense que no, sin miedo a que no me quieran o no me acepten si no hago lo que se espera de mí. Atenderé mis necesidades y deseos para poder estar lleno de amor y realmente, desde ese espacio de auto-cuidado y respeto por mí mismo, poder compartir de forma real. Pondré límites a todos aquellos que me invadan, abusen o abrumen con sus expectativas sobre mí.

No he nacido para complacer ni satisfacer las expectativas de nadie. Lo haré con asertividad y firmeza. Me comprometo conmigo mismo a no volver a intercambiar sexo, dinero, tiempo o cuidados por afecto. A partir de ahora, si doy, lo hago de corazón y sin esperar nada a cambio y de forma sana. Se acabó esa tan practicada mirada externa. A partir de ahora estoy en mi centro y pongo el foco en mí. Me centro en mí y ya no espero nada de nadie.

Suelto la culpa para siempre. Se acabó el sentirse culpable. Me comprometo a hablarme bien a mí mismo. A susurrarme palabras lindas, a decirme cosas bonitas y, a recordarme todos los días, que soy muy valioso, que soy digno de amor, que merezco todo lo bueno que la vida tiene para mí. Ya no permitiré a nadie culparme o decirme que debería hacer las cosas de otra manera, del mismo modo que yo no juzgo a nadie. Lo hice lo mejor que pude, eso es pasado y yo vivo el presente. No le consiento a nadie que no me valore o me hable de lo que hice mal en el pasado.

Todo está bien conmigo, me amo, me acepto con mis luces y mis sombras, del mismo modo que acepto a las personas sin intentar cambiarlas. No tengo que ganarme el amor, porque ya soy amor. Me comprometo conmigo mismo a recordarle al mundo a cada instante que soy amor y, por lo tanto, el también es amor y es equivalente a mí. No soy mejor ni peor que nadie, soy una divinidad porque mi esencia es divina igual que todas las demás personas.

Me comprometo a ser yo de modo que contagie a otros de mi naturalidad y así se permitan ser. Me comprometo a aceptarme plenamente y a enamorarme de mí. Asimismo, me libero de las normas y convenciones sociales y me doy permiso para hacer lo que desee, siempre y cuando no dañe a nadie independientemente de mi edad o mi condición.

Me visto como quiero, hago lo que quiero, voy a donde quiero y simplemente soy yo. Expreso lo que pienso y siento sin invadir a los demás cuando algo me molesta, dándole la oportunidad al otro de comprender lo que me pasa antes de que haya un conflicto. Pondré el foco en mí y me convertiré en mi prioridad.

Me comprometo conmigo mismo a amarme, a respetarme, a conocerme y a enamorarme de mí y me convertiré en mi prioridad porque yo soy inmensamente bello, poderoso, hermoso, abundante, magnifico y digno como para generar una realidad armónica en mi entorno. En aras de mi poder interior, de mi magia, de mi paz, de la generación de esa realidad.

Agarro mi centro de poder y me comprometo conmigo mismo a no volver a cedérselo a nadie nunca más, porque yo soy, he venido a brillar y voy a iluminar el mundo destilando amor a partir de hoy. Yo soy conciencia, yo soy. Yo soy poder creador alineado al amor, yo soy. Yo soy divina presencia, yo soy.

*Texto de Covadonga Perez-Lozana
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