Relato urbano

Una chica corre el bondi mientras un chico pasea a su perro.

Un señor intenta hablar por teléfono público con una carta en la mano.

Esa imagen no se ve todos los días.

Gente pasa al lado de otra gente. Nadie parece conocerse.

Nadie parece escucharse.

Otra chica llora hablándole al teléfono.

Y una señora pide monedas sobre la vereda sin suerte.

Las bocinas de los coches atravesados aturden a todos.

Nadie se detiene. Todos llevan apuro.

El tipo de traje y maletín lleva en su mano un café, su teléfono y un portafolio.

La señora en una mano a su hijo y en la otra la mochila.

La pareja mira vidrieras con sueños de compra

Pero otra pareja camina sonriendo sin que nadie los vea.

Dos nenes se pelean por el tobogán de la plaza

Las madres se miran para ver quién actúa primero

El policía camina mirando el celular.

Un matrimonio discute adentro del auto

Pero un chico joven viene manejando despreocupado.

Tres empleados de una cadena se divierten en la puerta del local.

Otros paran a pedir fuego para encender un cigarrillo.

El del diario de revistas lee el una nota por tercera vez

La señora del puesto de flores acomoda la mercadería

El vendedor de bijouterie habla por teléfono con manos libres

El señor del estacionamiento contempla todo sentado,

es el único que parece prestar atención.

Unos chicos que salen del colegio gritan entre ellos.

El paseador de perros camina con dificultad

Mientras el mozo lo esquiva con un cortado en la bandeja.

Un tipo se acomoda el pelo y el bigote frente a un espejo

Y un chico camina con unas flores en la mano.

En esa misma esquina, una pareja se abraza fuerte.

Tan fuerte que el mozo se detiene a mirarlos

y el paseador de perros se descuida.

El del puesto de diarios deja de leer la nota

y el chico de las flores espera ansioso ese abrazo.

El chofer del bondi le dice a la chica que se subió apurada

que no la lleva a ese destino. Se baja.

La chica de detiene a ver como la señora acomoda las flores.

Las madres no intervienen. La pareja ya no mira vidrieras.

El policía ya no mira su celular, ahora charla con el peluquero.

El camión de reparto intercepta el paso de la esquina,

tapando la postal del abrazo fuerte.

Todo vuelve a ser lo que era.

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