Poema sin tiempo

Raros inviernos de desamor,
que anudan a los vientos más bravos.
Soles que calientan las sombras vacías,
de un día que ya se terminó.

Ecos de un aplauso interminable;
que merodea los balcones.
Brillos de una fiesta de ojos pintados;
y collares de diamantes.

Ira de un pasado en el presente,
muestra de un dolor del corazón.
Cabezas que duermen en el pecho,
de las sábanas más enredadas.

Viajes interminables al espacio de tu cuerpo.
Mañanas acaloradas, fundidas en noches de invierno.
Cajones de libros que guardan los secretos de tu alma,
victorias de batallas y derrotas de juegos peligrosos.

Humo, como niebla en los ojos.
Ojos, como símbolos de grandeza.
Miradas que marcan el ritmo,
de algunos que lo perdieron.

Pedales hacia la misma dirección,
pero por caminos diferentes.
Sin saber si se volverán a encontrar,
pero confiando en el instinto.

Relojes que apuran a los amantes;
cemento frío y gris que no sabe de vos.
Dar en el blanco con la fecha indicada,
sembrando la libertad.

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